miércoles, 11 de mayo de 2011

Relatos a tu antojo II

Habían empezado a excavar en el suelo del cementerio. Una espesa bruma cubría las antiguas lápidas inclinadas y cubiertas de musgo. Justine le dijo a Lucien que ya sólo faltaba el aullido de un lobo o de una lechuza en la lejanía para completar el cuadro.

- ¡No tienes ninguna gracia! -respondió Lucien con el rostro manchado de tierra. En aquel mismo instante, oyeron un ruido extraño. Parecía el crujido de hojas muertas. Más exactamente, como unos pasos sobre una alfombra de hojas muertas.

- ¡Chist! ¡Escucha!

Se hizo un gran silencio cuando el ruido se reanudó. Ahora resultaba más claro, más cercano. Casi podían tocarlo. Cuando Justine y Lucien se dieron la vuelta...

miércoles, 4 de mayo de 2011

Relatos a tu antojo I

Tras la explosión, nos encontramos a horcajadas sobre un barril que flotaba en el agua. Sabíamos que habíamos tenido suerte, pero las cosas todavía no estaban claras y aún no nos hallábamos sanos y salvos. Era de noche, hacía frío y la inmensidad del mar resultaba aterradora. Empezamos a usar nuestras manos como palas cuando, de pronto, el mar a nuestro alrededor, se puso en furiosa ebullición. Cuál fue nuestro estupor cuando, a través de la espuma del mar, vimos aparecer...